Biblia y Sabiduría


https://youtu.be/5P8WJnZFmzY


Acercarse a la Biblia significa conocer algo de nuestro origen, de nuestra historia. La Biblia es una biblioteca, con libros de diversa extensión. El Eclesiástico y el libro de Isaías son de los más extensos, sobre todo Isaías. En cambio, la 3ª carta del apóstol San Juan es de una página.
La palabra “Testamento” es la traducción al castellano del griego diatheque, que es una especie de acuerdo, de alianza, de pacto, puede ser también un testamento. Un pacto es un acuerdo de voluntades.
El AT tiene 46 libros, el NT tiene 27 = 73.
La lista de libros se llama canon. Por eso se habla de la canonicidad, es decir, que pertenece a la Biblia.
Muchos católicos no tienen sentido de pertenencia. 

Les dicen cualquier estupidez acerca de Jesucristo y se lo creen. La falta de sentido de pertenencia está haciendo mucho daño. Cuando me acerco a Abraham ¿lo veo como parte mía?

Se habla de un Antiguo y Nuevo Testamento, la antigua y la nueva alianza. La primera alianza señala qué quiso hacer Dios para reconciliarnos con Él. El NT habla de la alianza “definitiva”. La Biblia habla de cómo se vence al pecado. Cómo se restaura la comunión entre Dios y el hombre. La persona que no ha descubierto el abismo entre Dios y el hombre, no entiende la Biblia.

La Biblia responde a tres preguntas:
¿Cómo se vence el pecado?
¿Cómo Dios ha vencido al pecado?
¿Cómo viven los que han vencido al pecado? (en Dios y gracias a Dios).
Toda la Biblia está organizada en base a estas tres preguntas. Estas preguntas se pueden formular de otra manera. ¿Cómo Dios ha reconciliado a la humanidad consigo? La Biblia nos cuenta el camino de la reconciliación. Le interesa señalarnos el camino de la reconciliación, para recibir el amor que salva y transforma.
En el libro del Génesis habla del sol y de la luna, dos lumbreras. Todas las culturas que rodeaban a Israel miraban al sol como una entidad divina, la Biblia nos dice que el sol es una gran luz que no merece adoración. Importa la reconstrucción de la comunión con Dios.
Para acercarse a la Biblia hay 2 claves
https://youtu.be/7GfBNzw12sM
El ser humano se ha apartado de Dios, ¿qué hacemos? La Biblia tiene una estructura de camino, de recorrido que Dios hace de su pueblo para sacarlo de una situación de pecado para llevarlo a otra situación de reconciliación.
Las claves fundamentales son dos: admiración y dispensación (distribuir de manera sabia).
Admiración es aquello que se siente cuando uno hace propia a la pregunta que hace la Biblia. ¿Qué se puede hacer si me he apartado de Dios? Cuando uno se apropia la pregunta, hay conciencia del tamaño del problema, y conciencia de la magnitud de la solución que se necesita.
A veces uno siente asombro cuando descubre el daño que una realidad determinada ha causado: un virus, un terremoto, una epidemia. Si uno quiere leer la Biblia con provecho uno tiene que pasar por esa admiración. Asombra el poder que tiene el pecado. Cuando uno descubre el drama que ha causado el pecado a la humanidad uno se apropia de la pregunta “¿qué se puede hacer?”. El descubrimiento del problema nos prepara para agradecer la solución. Jesús dice: “Yo soy el camino”; eso le sirve al que busca un camino.
Es muy oportuno leer la carta a los Romanos, de San Pablo (cap 1, 2, 3), con esta actitud de admiración, de estremecimiento. Cuando uno descubre el tamaño de la pregunta (del pecado), empieza a interesarse en dónde está la respuesta y para qué sirve la respuesta. En el capítulo 1 de la Carta a los Romanos, San Pablo trata de describir el tamaño del problema. Describe cómo el ser humano está lejos de Dios y las consecuencias que lleva, la familia se ha pervertido y la gente se llena de odio.
Hay gente que siente fastidio hacia la religión porque sólo ve barreras y prohibiciones. Hay que mirar cómo se vuelve el ser humano cuando se aparta de Dios. Lejos de Dios nos volvemos monstruosos porque las pasiones hacen la guerra en nuestro interior.
Parece que las nuevas generaciones sólo piensan en gozar, en divertirse, y eso causa desaliento. Hay que asombrarnos ante el tamaño del problema. Por eso he de hacer mía la pregunta sobre un problema grave: el pecado (agresividad, lujuria, mentira, robo…).
Cuando abro las páginas de la Escritura busco el camino para que el ser humano se reconcilie con Dios.
La palabra “justificación” en la Biblia es importante. Justificar es llegar a ser justo, llegar a vivir en plena cercanía con Dios. La Biblia es la senda de la justificación. Si el hombre le ha dado la espalda a Dios, ¿cómo llegar a ajustarnos al plan de Dios? Es la gran pregunta a la que quiere responder la Biblia.
Dispensar es distribuir de una manera sabia y oportuna. En la dispensación se unen la sabiduría y el poder. La dispensación es el camino que ha seguido Dios para ofrecer la respuesta. Dispensar quiere decir saber transmitir; viene del griego oikonomía (la ley de la casa).

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Por qué nos enamoramos?