Nos enamoramos porque hemos sido hechos para amar. Todos tenemos una lista de verificación almacenada en la mente –en el sistema límbico localizado en el lóbulo frontal del cerebro- que incluye algunos criterios con los cuales la persona debe cumplir: edad, valores, experiencias, formación, creencias, etc. Algunas personas desconocen sus propios criterios pues están en el subconsciente. Para que se dé el enamoramiento lo tiene que querer nuestra voluntad, nadie se enamora a la fuerza. Si no queremos enamorarnos de alguien, no lo miramos, no le dedicamos pensamientos, y eso basta. Y, ¿por qué nos enamoramos de una persona concreta? Allí hay un misterio que ha tratado se ser explicado desde tiempos antiguos con el mito de Cupido o del elixir de amor. No hay una asignatura que enseñe a amar; a ello se aprende en la familia y en la vida social. ¿Cómo es la familia de la persona que amo? Esa respuesta nos lleva a conocer parte de la intimidad del ser amado. El filósofo francés, Jac...
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