He perdido amistades
En estos días me he dado cuenta, que he perdido un buen número de amigos de toda la vida porque no coincidimos, en las razones, de por qué no estoy de acuerdo con la inoculación de un material genético en el cuerpo. Estas personas me han declarado culpable de lo que está pasando en el mundo y aseguran que esto no va a parar mientras yo y los que hemos tomado esta postura, nos obstinemos ella.
Aparte del dolor que he experimentado por estas pérdidas, me encuentro desconcertada, ante algo que a mi parecer es un asunto de sentido común, algo que presenta miles de evidencias a favor de esta postura, pero, no lo ven. Es extraño que - el que miles de trabajadores de la salud en todos los países hayan preferido perder sus trabajos, antes de inocularse – esto ¿no les despierta sospecha alguna al respecto? ¿Puede tanta gente de ese gremio estar equivocada?, ¿podrán tantos científicos de alto nivel de especialización, que presentan tan serios argumentos en contra, estar equivocados?
Vemos a tanta gente arriesgar su medio de subsistencia, su prestigio profesional, verse perseguida e incluso encarcelada, arriesgando la seguridad de su familia, ¿por un capricho o por una banalidad?
He llegado a la conclusión de que padecen la misma enfermedad filosófica que padeció Pilatos, estaba sin duda enfermo de pragmatismo, positivismo y relativismo. Ahora resulta que la verdad solamente proviene de Mr. Fau. de la O M S, o de otras cinco instituciones o personas. Ya no vale cualquier científico serio, ni porque tenga el Premio Novel, ni cualquier investigador reconocido, ni cualquier Institución Universitaria prestigiosa. No, ya nadie más puede tener la “Verdad”, verdades fabricadas, con leyes nuevas fabricadas todo al margen de la ley natural y del sentido común.
Estoy sorprendida de la falta de lógica, de la falta de formación filosófica, metafísica, biológica. Las ciencias se han pulverizado desde hace 50 años para que ya nadie tenga un hilo conductor de la filogénesis que permite categorizar y buscar la congruencia entre diversas verdades para que coincidan con la realidad. Ya nadie sabe lo que es la congruencia. ¡Woow!
Pensaba en aquella pregunta que le hizo Pilatos a Jesucristo cuando el Sanedrín se lo mandó para que lo juzgara. Después de preguntarle si Él era El Rey de Israel, le dijo Jesús: “para eso he venido, para dar testimonio de la verdad”. Pilato le respondió con aquel escepticismo profundo – como quien se enfrenta a una respuesta imposible de conseguir – “y, ¿qué es la verdad?”. Y se dio la media vuelta pues desconfiaba de que Jesús tuviera la respuesta. Es más, estaba seguro de que, no existía la respuesta para esa pregunta.
Ahora nadie parece tener la respuesta. Si te aventuras a decir algo, intentando fundamentarlo correctamente, te encuentras sin prestigio, sin autoridad. No eres nadie, ¿cómo te atreves a abrir la boca? Tu, pobre conspiracionista.
Me considero una persona de cabeza muy normal, que me he pasado la vida estudiando y buscando convivir con la verdad, comprometida con ella, deseosa siempre de comunicarla, estudiosa de las ciencias naturales, me he pasado la vida- investigando y estudiando. He descubierto que no puedo abrir la boca.
Hoy escribí esto pensando: Me declaro incompetente para convencer a los “otros”, entonces ¿para qué hablar? ¿para los convencidos? ¡Bueno, será solamente para fortalecernos unos a otros!
Personas con las que durante varios meses estuve sosteniendo sus débiles razones, al fin han claudicado. Que descanso para ellos y al fin sentirse seguros con la infiltración de ese material extraño en su cuerpo. Se han sumado con su complicidad a los engañadores, a esos hijos de satanás, que han urdido este gran fraude.
No hemos agotado la verdad. Dios es la Verdad, el la tiene en total posesión, sólo con la ayuda del Espíritu Santo podremos discernir. No seamos selectivos. Debemos comprometernos con la Verdad.
No en retazos, no esto sí, y esto no, toda, siempre y en todas las circunstancias.
María Teresa Aldrete
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