Rebobinando la película
Cuanto tiempo le he dado vueltas a este cuestionamiento que les voy a hacer: ¿por qué el mundo se ha dividido entre dos puntos de vista sobre una misma realidad? Lo que para unos tiene una claridad meridiana, para los otros es pura teoría “conspiranóica”.
Una de mis metodologías favoritas para análisis es ver el problema desde el final y rebobinar la película hacia atrás.
Se llama análisis de factores críticos de desempeño. Las preguntas ya las conocemos: ¿qué está pasando? ¿cuáles son las raíces o las causas? ¿quiénes son los actores principales? ¿cómo ha sido la sucesión de los hechos? Estas entre otras preguntas que podríamos hacernos. ¡Realismo puro!
Hace apenas ocho días hubo marchas a favor de la vida en las ciudades más grandes de la República. Pensaba yo, ¡qué bien! la gente todavía guarda la sensibilidad suficiente para protestar en contra de leyes que dejan desprotegidos a los seres humanos más indefensos. Pero por qué toda esta gente no está haciendo campaña a favor de la castidad.
¿Qué no es la falta de educación en la castidad la que ha llevado a los jóvenes al aborto? ¡Qué curioso!, sólo nos preocupa el resultado. Pensamos que un sunami de inmoralidad y depravación se detiene con una cortina de asbesto. Pero la castidad es un tema tabú. Es más, ahora mismo las leyes positivas han convertido el tema en un delito, no sólo en un tema tabú. Ahora, hablar de este tema, se ha convertido en “el discurso del odio”.
Me sorprende también encontrar tanta gente preocupada por la ideología de género. Me alegro que no hayamos perdido la sensibilidad ante semejante tragedia.
Cuento dos anécdotas:
Hace unos días estaban en la playa un grupo de jovencitas, lindas, y, venían caminando por la playa dos jóvenes del sexo masculino, ambos, tomados de la mano en actitud romántica. Una de las chicas exclamó “¡ay! Cositas”… y la mayoría de ellas aprobaron el comentario, solo una de ellas les dijo, eso no está bien, y los comentarios que siguieron giraron en torno a la comprensión, la libertad, la tolerancia, el amor, la misericordia, etc.
Otra anécdota que quiero compartir es el diálogo de otra pareja - de dos varones entre los 30 y los 40 años - que se encontraban muy cerca de donde yo me encontraba y transcribo al pie de la letra …
-“Me tienes como tu esclavo, me jodes cada vez que se te antoja, estoy muy lastimado, me tienes limpiando la casa y no me pagas, no me dejas salir. ¡Estoy harto! Además, cuanto tiempo te vengo diciendo que me lleves al hospital a que me revisen la colostomía (abertura en el vientre por una cirugía)”.
Cada quien, saque sus consecuencias.
En aras de la libertad y de la comprensión, de la tolerancia y de la misericordia, aprobamos lo que es impropio. En estos casos siempre hay una víctima y un victimario. Esos victimarios en algún momento también fueron víctimas.
Pero, los padres han estado ausentes, buscando el pan y algo más, nunca se atrevieron a hablar claro con sus hijos y… además las madres de aquellos que han sido víctimas, usaron parches, inyectables y otras hormonas que dejaron algún remanente en su cuerpo y feminizaron a sus hijos varones desde el seno materno. Estos niños un poco más finos, con algunos rasgos de feminidad, se convirtieron de inmediato en carne de cañón.
¿Qué más vemos por las calles?
Encontramos en las calles a los lives black matters, a las feministas del pañuelo verde, vemos a otros que marchan y salen a las calles porque se oponen a la inoculación de substancias transgénicas en su cuerpo, en Medio Oriente vemos a los talibanes, en el mundo entero vemos una gran movilización de migrantes, o podemos encontrar en otros países marchas de independentistas, en otras veremos a los patriotas, y también podemos encontrar en otros países a los que hacen interminables colas para conseguir -con una tarjeta de racionamiento - un poco de arroz o algún otro grano.
Por otro lado, vemos filántropos que financian, anuncian y preparan - con años de antelación - una pandemia, más bien varias - para las cuáles hay detrás: - años de investigación, papers publicados, una cadena de fundaciones, ONGs, bancos y empresas que se entretejen para preparar los insumos necesarios para enfrentarlas. Se producen con tiempo equipos de protección médica, millones de cubrebocas, millones de pruebas que dan los resultados ya previstos, infraestructura para desarrollar en poco tiempo el supuesto remedio infalible. Curiosamente son en el inicio los benefactores que financian la solución del problema y al final se encuentran como mayoritarios accionistas a las mismas empresas farmacéuticas que inicialmente financiaron como un acto de filantropía a través de sus fundaciones.
Vemos también que todo converge hacia una sola organización que pretende mandar sobre todos los gobernantes de los países, a los que les dicen como manejar el problema. En sus páginas Web, publican con toda transparencia (léase: cinismo) sus fines, sus objetivos, sus planes, sus estrategias. Engañan con la verdad.
Es curioso, cuando uno argumenta con los datos aportados por ellos mismos, pocos aceptan que sea verdad, aunque uno presente los datos que ellos mismos aportan. Para saber que pretenden, sólo hay que seguir la ruta del dinero. Los que llevan años conspirando contra nosotros se les tienen identificados como benefactores de la humanidad, salvadores que nos rescatan de la muerte, los que pensamos diferente se nos considera como un enemigo “conspiracionista”.
No hay dificultad para enterarse cuáles son sus objetivos pues ellos mismos hablan en términos maltusianos, con fines de eugenesia (léase aborto, eutanasia, y otros métodos para eliminar a los hombres del planeta, pues el hombre que ellos conciben no es más que un depredador) cuando hablan de transhumanismo hablan casi de hacer al hombre inmortal, sano, fuerte y feliz. Ellos prometen conseguir al verdadero superhombre. El hombre versión 2.0 será millones de veces más inteligente, no tendrá que trabajar pues los robots harán todo por él, cuando hablan de la agenda 2030, hablan de recuperar el planeta o mejor dicho la “Madre Tierra” en la cual deberán de quedar unos cuantos privilegiados inmortales que disfrutarán a tope de este “Nuevo Paraíso Terrenal”, con un sistema comunista.
Esta ceguera es ¿sólo falta de sentido común? ¿inocencia pura? ¿o hay algún componente de complicidad nacido de un miedo a la muerte, que es ajeno o más bien contrario a la virtud de la esperanza?
T. Aldrete
Comentarios
Publicar un comentario